Luego te cuento qué es.
Pero antes déjame hacerte una pregunta.
Cuando llegas a casa después de un día de trabajo…
¿Qué necesitas de verdad?
¿Seguir pensando en reuniones, llamadas y correos?
¿O dejar atrás esa parte del día para volver a conectar con la que de verdad importa?
Porque hay casas donde simplemente llegas.
Y hay otras donde, casi sin darte cuenta, vuelves a respirar.
Aquí ocurre lo segundo.
Tus hijos tendrán terreno de sobra para jugar, correr, inventarse mil aventuras y traer a sus amigos.
Y tú tendrás algo todavía más valioso.
La tranquilidad de saber que están donde más te gusta que estén.
En casa.
Hoy compartirán habitación.
Mañana querrán la suya.
Después necesitarán un rincón para estudiar, teletrabajar o simplemente cerrar una puerta.
No tendrás que volver a mudarte.
La casa crecerá con ellos.
Y cuando llegue esa edad en la que empiezan a hacer más planes con sus amigos que contigo…
Descubrirás algo curioso.
Serán ellos quienes quieran que los planes sean aquí.
El segundo salón acabará convirtiéndose en su punto de encuentro.
Ellos ganan independencia.
Y tú ganas tranquilidad.
Porque sabes dónde están.
Hay viviendas que compras para una etapa.
Y hay otras que compras para toda una vida.
Los fines de semana aquí tienen otro ritmo.
Empiezan sin despertador.
Sin prisas.
Sin mirar el reloj.
Mientras preparáis el aperitivo…
Siempre hay alguien leyendo.
Alguien charlando.
Alguien disfrutando simplemente de no tener nada urgente que hacer.
Y eso, hoy, casi es un lujo.
Cuando los pequeños ya no pueden más…
Suben a dormir.
La casa vuelve a cambiar de ritmo.
Abajo solo quedáis vosotros.
Una copa de vino.
Una conversación pendiente.
Ese capítulo de vuestra serie favorita que llevabais días queriendo ver.
Sin bajar el volumen.
Sin miedo a despertar a nadie.
Porque la zona de descanso está exactamente donde debe estar.
También hay cosas que probablemente no llamen tu atención durante la visita.
Pero dentro de unos años agradecerás enormemente.
La ITE ya está pasada.
Hasta 2035 puedes olvidarte de ella.
Y aprovecharon para hacer una mejora todavía más importante.
Impermeabilizar completamente la cubierta con una membrana de poliuretano.
No es algo que impresione durante una visita.
Pero el día que llueva fuerte entenderás por qué fue una gran decisión.
Porque te olvidas de las goteras para siempre.
Y además ayuda a reducir alrededor de un 30 % el consumo de calefacción.
La vivienda también disfruta de ventilación cruzada.
Eso hace que incluso los días de más calor el ambiente resulte mucho más agradable.
Y si eres de los que prefiere elegir exactamente la temperatura a la que quiere vivir…
No tendrás que preocuparte.
Dispone de varios equipos de aire acondicionado para que el clima deje de ser un tema del que ocuparse.
Como tampoco lo será el coche.
Uno duerme dentro del garaje.
Y el otro bajo la cubierta de la rampa.
Hasta que no lo tienes, parece un detalle sin importancia.
En agosto descubres que el volante ya no quema.
Y en diciembre agradeces no tener que rascar el hielo del parabrisas antes de salir.
Son ese tipo de decisiones que no hacen ruido.
Pero que hacen la vida mucho más fácil.
No.
Porque una casa no se compra por los metros cuadrados que tiene.
Se compra por la vida que te permite vivir.
Y esta no necesita convencer a quien solo compara precios por metro cuadrado.
Necesita encontrar a la familia adecuada.
Primero lo intentaron con sus hijos.
Hoy lo intentan con sus nietos.
Y lo más curioso es que ahora sus propios hijos son quienes repiten exactamente la misma frase que escuchaban de pequeños.
Llega la hora de salir de la piscina.
Alguien dice…
—Venga… la última y a la ducha.
Los niños, con los labios tirando de frío, pero con una sonrisa de oreja a oreja, responden igual que hicieron sus padres hace años.
—Noooo…
—Una más.
Cinco minutos después…
La conversación vuelve a repetirse.
Y vuelve a repetirse.
Y vuelve a repetirse.
Porque nadie consigue que esa sea realmente la última.
Y, aunque todos fingen enfadarse…
En el fondo saben que esos cinco minutos extra son los que un día recordarán con más cariño.
Eso es lo que realmente compras aquí.
No una piscina.
No una parcela.
Ni siquiera una casa.
Compras el lugar donde una generación deja recuerdos para la siguiente.
Abstenerse buscachollos, pierdetiempos e inversores somnolientos del €/m².
Si mientras leías este anuncio has empezado a imaginar tu vida aquí…
No tardes demasiado.
Porque las casas se construyen.
Pero los hogares capaces de acompañar a una familia durante décadas aparecen muy pocas veces.
Y cuando salen al mercado, rara vez esperan a quien necesita demasiado tiempo para decidir.
Ahorramás, Carrefour y Mercadona.
Liceo Francés de Madrid, Colegio Arturo Soria, Colegio San José del Parque.
Metro, autobús, M-40, M-30 y A-2.
Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, Centro de Salud Benita de Ávila, MDH Centros Médicos Hortaleza.
Parque Conde de Orgaz, Parque Juan Pablo II, Parque Juan Carlos I.
David Lloyd Arturo Soria, GO fit Pez Volador, Basic-Fit Arturo Soria.
Centro Comercial Arturo Soria Plaza, Palacio de Hielo, El Corte Inglés Campo de las Naciones.
Si necesitas hipoteca, ahórrate tiempo y dinero, yéndote con el banco que más te conviene.
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Tú no puedes negociar con el banco, nosotros sí.
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La transparencia inmobiliaria ha llegado para quedarse.
Si compras una casa de segunda mano, vas a pagar el I.T.P. (Impuesto de transmisiones patrimoniales) y dependiendo de la Comunidad Autónoma será un porcentaje u otro.
Revisa el I.T.P. que te va se paga en la Comunidad Autónoma donde vas a comprar, antes de ir a la notaría.
Sí, se llama impuesto y no tributo porque te lo imponen. Pero esto daría para largo.
Este impuesto puede reducirse.
Cada comunidad autónoma establece sus propios tipos reducidos y bonificaciones para ciertos colectivos o situaciones (jóvenes, familias numerosas, personas con discapacidad, viviendas protegidas, etc.)
Si compras una vivienda de obra nueva, no pagas el I.T.P., pero pagas un 10% de I.V.A.
Añádele la tasación, si necesitas hipoteca, la notaría, gestoría, el registro y comisiones inmobiliarias, si las hay.
Hablando de comisiones inmobiliarias.
Si compras en precio, no te cobramos nada.
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Trabajamos con precios y propietarios razonables para no perder el tiempo.
Eso de cobrarte un 3% o un 4% +IVA por comprar, compres en el precio que compres, a nosotros no nos va, pero hay a quien sí.
Como en esto de comprar casas, hay una parte subjetiva, puede que lo que para nosotros sea un precio razonable, para ti no lo sea, en cuyo caso hay que negociar, si tu propuesta es también razonable.
Si haces una propuesta de compra por debajo de precio, y conseguimos que los propietarios la acepten, te cobramos un 10% de comisión del total de la rebaja conseguida.
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